ORAR
ES ACEPTAR. |
Necesitamos hacernos capaces de aceptar a Dios en nuestra vida. Él siempre cuenta con nosotros pero nos deja en libertad de aceptar o de rechazar su amor, su proyecto. María lo aceptó cuando, después de preguntar cómo sería, le dijo al ángel: "Hágase en mí según tu Palabra" (Lc. 1, 26). El joven rico, en cambio, se marchó entristecido porque estaba apegado a sus bienes y no supo descubrir que Jesús es el Señor de todo bien y de todos los bienes. Lc. 18, 1, 23. Lee y reflexiona ambos pasajes.
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