ORAR ES ANUNCIAR.

Anunciar a Jesús significa sintonizar con sus criterios, sus motivaciones y sus actitudes.

Él es el punto de referencia obligado de todo apóstol.

¿Cómo vivió Jesús la misión recibida del Padre? ¿Cuál es su estilo y sus gustos más significativos? Cada apóstol lo debe descubrir meditando el Evangelio y dialogando con Jesús. En cuanto Teresa de Jesús tuvo la experiencia delSeñor se encendió en ella el deseo de gastar su vida con el objeto de que otros lo conocieran y lo amaran.

Haz una pausa y recorre el mundo de tu relación, los más próximos a ti y también los más lejanos. Escucha, ¿Qué te dicen? ¿Cuáles son sus gritos, te piden algo? ¿Qué imagen de Dios estás ofreciendo a las personas con quienes te relacionas? Jesús gastó su vida mostrando el rostro de su Padre y trabajando por el Reino. El apóstol se hace transparencia, testigo de Cristo sintonizando con Él y actuando como Él.

Para ser apóstol es preciso conocer a Jesús por experiencia, estar seducido por su estilo de vida, haberte dejado tocar el corazón. Reflexiona sobre los rasgos del apóstol:

  • Siente como suyas a las personas, las quiere, sabe lo que viven, la situación en que se encuentran, les da lo que necesitan.
  • No cuida a los demás desde arriba sino que está entre ellos y los acompaña.
  • Conoce a las personas, las cuida, las orienta.
  • Es capaz de dar la vida por las personas, de arriesgarse, de sufrir por ellas, de darles pacientemente su tiempo.
  • Su amor se inclina especialmente hacia las personas más débiles. Si es preciso deja a las que están bien y va en busca de las enfermas, de las alejadas, de las marginadas...
  • Tiene ojos grandes y penetrantes, oídos sensibles y abiertos, manos fuertes y delicadas, corazón sensible y generoso.
  • No se olvida de que como apóstol también es débil, que Jesús se encarga de su persona, cura sus heridas, le busca si se pierde y le lleva en sus hombros cuando está cansado.
  • ¿Qué te dice Jesús? ¿Qué invitación te hace? Puedes completar tu reflexión con el texto de Juan 10, 1-10.

Señor Jesús, tú me llamaste por mi nombre y me enviaste a trabajar a tu viña. Hazme hermano de todos, con corazón abierto a todos. Enséñame a estar contigo para ser luego testigo entre los hombres y mujeres de este mundo. Hazme capaz de anunciar tu Reino. Indícame dónde encontrar a mis hermanos y hermanas y sugiéreme cómo llegar a su corazón. Concédeme tu paz para que pueda anunciarla, desearla y realizarla siempre. Mantenme unido a ti, para que constantemente me entregue a la tarea de hacer presente tu Reino.