ORAR ES BAJAR.

Nuestro deseo inconsciente muchas veces es subir: de sueldo, de grado, de status... Y Jesús nos pide bajar

Zaqueo bajó. (Lc. 19, 1-10). Conocemos la historia. Era jefe de los cobradores de impuestos y muy rico. Quería ver cómo era Jesús, pero no lo alcanzaba en medio de tanta gente por ser de baja estatura. Entonces corrió adelante y se subió a un árbol para verlo cuando pasara por allí. Cuando llegó a ese lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo: "Zaqueo, baja pronto, porque hoy tengo que quedarme en tu casa". Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría.

Zaqueo quería ver cómo era Jesús. Esa inquietud la compartimos nosotros. Nos han hablado tanto de Él que no nos basta con saber lo que otros dicen y buscamos conocerle, tener una experiencia, para poder contestar esa pregunta que Él mismo hizo a sus apóstoles: ¿Quién dices que soy yo?

Me pregunto qué hago para verle. Zaqueo, por ser bajito se subió a un árbol. ¿Qué significado podemos darle a ese ser bajito? ¿No será que a veces queremos disimular, enmascarar nuestra pequeñez y tratamos de impresionar subiendo a un árbol?

Jesús levantó los ojos y le dijo: "Zaqueo, baja pronto porque hoy tengo que quedarme en tu casa". Esa misma invitación nos hace Jesús: BAJA, acepta tu pequeñez y acógeme en tu casa.

Zaqueo bajó rápidamente y lo recibió con alegría. Y ese BAJAR tiene consecuencias concretas. "Voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres y al que le he exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más.

¿Qué significaría para ti bajar? ¿De qué arbol quiere Jesús que bajes?

  • Señor, yo también quiero verte pero hay tantas cosas que me lo impiden. Me engaño y trato de subir en vez de aceptar mi pequeñez. Siempre tengo a mi lado árboles que me permiten ver las cosas desde arriba, el orgullo, la autosuficiencia, el poder. Pero tú te acercas a mí, con infinita ternura me miras, me llamas por mi nombre y me pides que baje y que te reciba en mi casa. ¡No te avergüenza ni te asusta mi pequeñez, al contrario, quieres hospedarte en mi casa! ¿Sabes? Me siento mucho más feliz junto a mis hermanos, compartiendo su sufrimiento, al lado de los pobres... Tú has querido ser uno de ellos. Tu amor me capacita para transformar mi injusticia, me hace solidario, me permite compartir la suerte de "los de abajo".