ORAR ES DEJAR.

Imagínate una alfarería, las manos de los artesanos al trabajar el barro, las vasijas... la docilidad del barro que se deja transformar...

"Levántate y baja a la alfarería: allí te haré oír mis palabras: Bajé pues, donde el alfarero que estaba haciendo un trabajo al torno, pero el cántaro que estaba haciendo le salió mal y lo volvió a empezar, transformándolo en otro a su gusto. Entonces Yavé me dirigió esta palabra: "¿No puedo hacer contigo lo mismo, Israel? Como el barro en manos del alfarero, así eres tú en mi mano." (Jer. 18, 1-6).

  • ¿Dejas que el Señor te haga y deshaga a su gusto?
  • ¿Has pensado la clase de vasija que eres?
  • ¿Qué has puesto en ella: agua, para el que está cansado, flores para alegrar, semillas de esperanza?
  • ¿Qué te impide dejarte en sus manos?

Imagínate que eres una lámpara de barro. Toma un poco de barro en tus manos y moldéalo... experimenta en tus manos la textura del barro, su moldeabilidad...

Reflexiona: Debes amar la arcilla que está en tus manos, debes amar su arena hasta la locura, y si no, no lo emprendas que será en vano, sólo el amor alumbra lo que perdura, sólo el amor convierte el milagro en barro. Debes amar el tiempo de los intentos, debes amar la hora que nunca brilla, y si no, no pretendas tocar lo cierto.Sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor consigue encender lo muerto.

Ora: Marca,Señor, con tu amor nuestro pobre barro, sé alfarero de todo ser humano, sé forjador del que busca, y deja tus huellas profundas en nuestro corazón humano. Desde el barro que somos, Señor de la historia y del ser humano: desde la arcilla maleable en tus manos de Padre, abre nuestras ilusiones e inquietudes que tantas veces se apagan a la luz de tu rostro limpio y tu corazón entrañable.