ORAR
ES ESCUCHAR,GUARDAR Y PONER EN PRÁCTICA. |
Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica. María conservaba y meditaba todas las cosas en el corazón. Estamos en un mundo lleno de palabras, lleno de ruidos, un mundo lleno de llamadas, de gritos. Estamos acosados por el ruido, por la prisa... en un mundo así, es un desafío hacer silencio. El silencio es la puerta para ESCUCHAR. El silencio pone a la persona atenta, vigilante, despierta, activa, presente. Escucha, calla y silencia todas esas voces y ruidos de tu ser que te cansan. Entra dentro de ti, descansa, no tengas miedo. Entra en lo profundo de tu ser... Ahí está Él, tu Dios. ¡Esperando! La PALABRA DE DIOS es una invitación a escuchar y a dar respusta. La Palabra es fecunda como la lluvia que cae mansa y empapa la tierra y la hace germinar. Jesús, LA PALABRA, está aquí y te llama, escúchalo. Cada palabra, cada cosa, cada circunstancia, cada acontecimiento, cada rostro, cada gesto... GUARDA un mensaje escondido. A la acción de escuchar sigue la de GUARDAR. El que ama, GUARDA y conserva lo que escucha. GUARDAR se opone a esa precipitación que nos hace ir de una cosa a otra con prisas, sin tomar conciencia. MARÍA es una oración: ella silencia su corazón, calla, deja que Dios le hable, dialoga con Él, escucha, guarda la Palabra en su corazón. La Palabra que se guarda cambia la vida por dentro, te hará parecido a Jesús. La oración es inseparable de la vida. María vivió en fidelidad dinámica, por eso no se conforma con escuchar la Palabra, guardarla y saborearla. LA PUSO EN PRÁCTICA. Poner en práctica es decirle a Dios "Que se haga en mí su Palabra". Poner en práctica es decirle a Dios: "He aquí la esclava del Señor". Poner en práctica es pasar por la vida haciendo el bien, como Jesús. Poner en práctica es encontrar más dicha en dar que en recibir. María, ayúdame a ESCUCHAR a Dios en el murmullo de mi vida, de los acontecimientos y de la historia. Ayúdame a escuchar la Palabra de Dios para que pueda hablar con verdad a los hermanos. María, enséñame a GUARDARLO todo en mi corazón, a vivir hacia dentro lo que la vida me ofrece, lo que la Palabra me confronta, lo que el Señor va haciendo en mí. Madre, que no me conforme con escuchar y guardar la Palabra, que el amor me impulse a LLEVARLA A LA PRÁCTICA, a vivir con fidelidad como tú, para crecer como Jesús hacia dentro y hacia fuera. Amén. Toma el Evangelio de Lucas y escoge uno de los siguientes textos: La Anunciación (1, 26-38); La Visitación (1, 39-45); El Magnificat (1, 46-55). Háblabe a María de lo que sientes, de lo que te dice la Palabra, pídele que te ayude a vivir sus actitudes: escuchar, guardar, poner en práctica. ¿Cuál se te hace más difícil? ¿Con
qué palabra te quedas de lo que has orado? Repítela toda
la semana, hasta que se te quede grabada en el corazón. |