II.
AMISTAD |
“Es bueno este sujeto para nuestro amigo.” Hay redes y redes... Unas atan y otras liberan; unas achican nuestras capacidades y otras las potencian al máximo. Teresa es una red en la que nos quedamos atrapados todos los que entramos en contacto con ella. además de robarnos el corazón para Jesús, somos enredados en mil negocios para su servicio. En especial gusta de enredar a quienes, por sus talentos, pueden atraer a muchas personas a Dios. Es preciosa la actitud seductora de Teresa con el padre García de Toledo y la confianza con que acude a Jesús para enredarlo: “Miré los talentos y partes que tenía para aprovechar mucho, si del todo se diese a Dios...que aunque deseo que todos le sirvan, estas personas que me contentan es con muy gran ímpetu y así importuno al Señor por ellas... fui a donde solía tener oración y comienzo a tratar con el Señor.. Acuérdome le dije esto: Señor no me habéis de negar esta merced. Mirad que es bueno este sujeto para nuestro amigo” (V.34, 6-8). Aún hoy, sus escritos son una red: “Dios me libre de estar muy cerca de santa Teresa de Jesús –decía una persona que la quería mucho-, porque temo hará una de las suyas de enredarme cada vez más. Las cosas de la Santa empiezan por poco y presto se ve uno enredado en tantas cosas, que no sabe por dónde salirse de estas redes y enredos santos. ¡Benditos enredos y benditas redes! Ojalá Teresa... todo el mundo caiga en ellas para no salir ya más, sino para engolfarse en el divino y eterno amor.” E. de Ossó RT 109 (1881) 33-35 . Teresa, robadora de corazones. Teresa de Jesús tenía un no se qué que cautivaba, ya desde el primer momento de tratar con ella todos quedaban prendados de su exquisitez de trato y de su forma de ser. Daba amistad y recogía amistad a manos llenas. En su corazón de carne, cabían los sentimientos y las correspondencias amistosas de todos sus amigos y para todos tenía una respuesta cordial. Pero esta actitud es relativamente normal, cuando hay empatía o reciprocidad brota espontáneo el cariño; lo que es realmente sorprendente es que pueda convertir en amigos a sus enemigos más acérrimos. Fue precisamente aquella fuerza irresistible de su palabra la que venció las oposiciones más fuertes. Sus enemigos acabaron siendo amigos y colaboradores. Con razón dice Julián de Ávila “No les duraba más la murmuración de hasta hablarla y conocerla, que después de conocida, principalmente los confesores, no había quien más la loase y aprobase que ellos, y quien más defendiese a banderas desplegadas sus cosas... y los que antes de oídas, no gustaban de sus cosas y negocios, después que por vista de ojos la veían, hablaban y confesaban, gustaban tanto y la alababan tanto, que le daban toda la autoridad que podían y la alentaban a que siempre anduviese en lo que andaba.” ¿Dice vuestra merced que me quiere? Teresa aprendió a ser amiga siendo amiga del Amigo y sus amigos y amigas la llevaron a la fuente de la amistad. De la familiaridad y confianza que existe entre Jesús y Teresa hay muchas anécdotas y de que se comprometía a fondo con sus amigos hay también constancia: “Estando una vez enfermo el padre Baltasar Álvarez, fue al coro a encomendarle. Después de haberlo hecho, salió diciendo: Yo fío de nuestro Señor, lo que acá suele hacer un amigo con otro. Y espero la salud del enfermo”. Y efectivamente sanó. “¡Oh qué buen amigo hacéis, Señor! Aquella certeza teresiana: “Creed amigas, que, sirviéndole vosotras como debéis, que no hallaréis mejores amigos que los que su Majestad os enviare” Cp 13,4, fue experiencia muchas veces en su vida. El capítulo 16 del libro de la Autobiografía es una lección práctica de amistad en Jesús. Reta a sus amigos a tomar partido por Jesús y por su causa, a optar por la santidad:“¿Dice vuestra reverencia que me quiere? En disponerse para que el Señor le haga esta merced quiero que me lo demuestre” V.16 Y la gracia a la que quiere que nos dispongamos es ¡la locura!: “seamos todos locos por amor de quien por nosotros se lo llamaron”. En el mundo hay “seso demasiado” por eso necesitamos una comunidad de amigos que nos mantenga en forma. “Este concierto querría hiciésemos los que al presente nos amamos en Cristo.. que procurásemos juntarnos alguna vez para desengañar unos a otros y decir en lo que podríamos enmendarnos y contentar más a Dios; que no hay quien tan bien se conozca a sí como nos conocen los que nos miran, si es con amor y cuidado de aprovecharnos.” Teresa de Jesús se convierte en mediadora, en canal de gracia para sus amigos; y sus amigos, al quererla, conocen y aman a Jesús. La espiritualidad teresiana es por eso, la espiritualidad de la amistad. Ser amigos en Dios tiene un precio Para Teresa, la amistad es un soporte vital.. Es consciente del tesoro incomparable de la misma por eso la busca, la encuentra y sabe contagiarla. Pero, como todo lo auténtico, es un proceso y un aprendizaje continuo que implica lucha contra nuestro egoísmo, deseo del bien del amigo, liberación de ataduras, pasar por el cuerpo y llegar al castillo interior del otro para comunicarnos de hondón a hondón, búsqueda común de la voluntad de Dios, aprender a escucharnos y a compartir, sufrir y gozar, perdonar, creer en el otro/a ... A ser amigos/as aprendemos, siéndolo. Teresa aprendió, como todos/as de sus equivocaciones, de sus dependencias, de sus intentos de amar. En las redes de Teresa. A los “enredados” teresianos les proponemos para orar:
“Para
ser verdadero el amor y que dure la amistad, se han de encontrar las condiciones”
V.8,5 |