VI.
DELICADEZA Y GRATITUD |
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El hombre está acostumbrado a contemplar el amplio panorama del bosque como el águila, en tanto que la mujer se fija hasta en las hojas de los árboles y las flores pequeñas, como las mariposas. Es seguro que todas las mujeres hemos tenido una flor en nuestras manos, y hemos aspirado su perfume y ha sido signo de amor. La delicadeza y gratitud son dos valores que debemos rescatar, no sólo porque son netamente femeninos, sino porque nos haces felices y con ellos podemos hacer felices a otros. A Teresa no la solemos presentar así, delicada y agradecida; siempre admiramos más su fortaleza y su grandeza de alma, sin embargo, su vida tiene mucho qué decirnos de estos valores. Soy de natural agradecida... Ha quedado constancia de ello en varias ocasiones. En una carta dirigida a su hermana y amiga María de San José le dice: "Bien veo que no es perfección en mí esto que tengo de ser agradecida, debe ser natural, que con una sardina que me den me sobornarán" (Cta 245) Su agradecimiento llegaba a todo... Inés de Jesús guardó también una confesión de la santa: Iban de camino, llevaban muchas horas y sentían que el sol atravesaba la carreta en que viajaban. Alfin llegaron a un pueblito. Venían con mucha sed. Un buen hombre de campo, al verlas, les ofreció un jarro de agua fresca. Teresa le dijo a Inés recordando aquel episodio: "Desde aquel día, hasta el presente que se lo cuento ningún día he dejado de hacer oración suplicando a Dios le pagase al buen labrador aquel beneficio." También nos dice en el Libro de su Vida que la delicadez es como las pajitas con que se anima el fuego del amor, cuando no podemos conseguir leña, es decir, obras grandes, o cosas poquitas que siendo hechas por Dios les da su Majestad peso y ayuda para cosas mayores. Ella nos narra que, sin que se dieran cuenta, recogía todos los mantos de las hermanas. A ella le parecía que las servía así en algo. Si alguna vez se enterab sentía vergüenza. Teresa de Jesús conjugó el verbo regalar... El verbo que más a gusto conjugamos las mujeres es REGALAR, tanto en activa como en pasiva. Teresa conjugo bien este verbo, primero con Dios. Se sintió muy regalada Por EL, a sus regalos les llama mercedes, y esta es una de las palabras que más veces escribió. Por otra parte, ella se esmera en ofrece Dios pequeños regalos de amor. También sus amigos regalaban a Teresa. "No parece tiene otro cuidado sino regalarme" le dice a Catalina Hurtado María de San José: "Los regalos que me envía son como de reina" Teresa, a su vez, practicó esa expresión delicada del regalo. Son muchas las muestras de esplendidez y su empeño en agrandar y complacer, no sólo las necesidades, sino hasta los gustos de todo el mundo. Sus cartas son un auténtico manual de gratitud para todos los que, de algún modo, le hacían algún bien. También recomienda insistentemente a sus hijas que sean agradecidas, incluso con las personas que les hubieren hecho algún mal. Teresa no sólo regala, se regala, es regalo para todos. ¿Qué es la gratitud en lenguaje teresiano ?
Para Teresa de Jesús, la delicadeza se desglosa en mil detalles, no se trata de deseos, Jesús quiere obras:
La Santa prioriza la caridad sobre la pobreza, que ella misma había definido como un elemento esencial de la Reforma. Se vive la delicadeza para satisfacer el gusto de las enfermas: "Mantequilla es lo que ahora le cae más en gracia a Brianda de San José... y apetece naranjas dulces, que tiene mucha desgana". ¿A qué se opone la gratitud y la delicadeza...?
Invitación a la vida Un ramito de flores en algún rincón de la casa, da toque especial y femenino. La diversidad de las flores pu un signo de la variedad de estilos, como vivimos nuestro femenino. ¡Hay tantos colores, tantos matices, tan difere formas! Sería precioso aprender a "decir con flores" lo que a regalar flores de gratitud y delicadeza. Reflexionando...
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