XIV.
PASIÓN POR LA VIDA |
| "No
existe ni ha existido hasta hoy, criatura alguna que, como Teresa de Avila,
reúna -en sublime orquestación- pasión y acción, meditación y análisis,
impulso sentimental yfinura, comprensión y caridad, gozo y ardiente propagación
de su espíritu."
Carmen Conde A Teresa de Jesús le gustaba gozar y disfrutar lo que hacía, no se le escapaba la vida de las manos, su estilo de vivir, curiosamente, la multiplicaba. Parece como si exprimiera el tiempo, como si le sacara jugo ... minuto a minuto. Seguramente aprendió a ver el lado positivo a las cosas y acontecimientos, de modo que, aunque no hizo siempre lo que hubiera escogido, escogió hacerlo lo más gustosamente que pudo. Mirar el fuego es apasionante: arde, se consume, ilumina, contagia calor. Su gama de colores del rojo al amarillo pasando por el naranja, indica vitalidad. A la Santa le gusta utilizar la imagen del fuego para explicar las cosas del Espíritu. ¿Será que se identifica con él? Ponme una coraza junto a mí corazón... Cuentan que a esta mujer nunca lefaltaron enfermedades, ni críticas, ni estorbos, para colmo de males o de bienes... Lo interesante es que tenía en todo tanto ánimo que parecía que las cosas siempre marchaban sobre ruedas. En una ocasión, viéndose enredada en serias dificultades dijo a las hermanas que parecía que tenía una tablilla delante del corazón que le servía de escudo, allí se descargaban los golpes impidiendo que lo tocaran. ¡Qué estrategia tan sutil y efectiva para no vivir lastimada! Ella misma nos confiesa: "De mi natural suelo, cuando deseo un cosa, ser impetuosa en desearla. " (CC 3,4). Teresa es una mujer de deseos y de obras, apasionada e intensa, idealista y muy concreta. Teresa de Jesús amó apasionadamente:
Lo contrario a la pasión por la vida es:
Fuego que se concentra Quizá no halla mejor comparación para explicarnos la energía, la fuerza y al mismo tiempo la integración del corazón de Teresa que la rueda de una carreta. Sus rayos nacen del centro, toman distintas direcciones y vuelven a ser unificados por la rueda, de modo que es una energía en movimiento, canalizada, no dispersa. Esta carreta es como el fuego, que calienta y no deja que le difumine la intensidad en humo, es un fuego fecundo y generoso que sí tiene sentido. Reflexionando...
|